martes, 27 de enero de 2026

Peneloperen malkoak


 

Aurreko batean emakume gaiztoez hitz egin genuen, edo behintzat grekoentzat gaiztakeriaren ikur diren emakumeak baino haiek ere izan zituzten emakume zintzoen ereduak bere neskatoak hezitzeko: Alzestis (senarraren ordez hiltzea onartu zuena) eta Penelope.

Azken honetaz jardungo dugu oraingoan.

Gogora dezagun bere historia. Penelope Ulisesen emaztea zen eta haurdun zegoen hau Troiara joan zenean. Ulises “trikimailuetan joria” deitzen du Homerok baino 10 urte behar izan zituen zaldiarena burutik pasatzeko. Troia suntsitu ondoren itsasoratu zen baino geratutako lehen uhartean Polifemo itsutu zuen eta aitak, Poseidon jainkoak, ez etxaratzearekin madarikatu zuen. Bidean Kalipso ninfaren irlara iritsi eta harekin 7 urte igaro zituen, geroago Zirtze sorginarekin beste urte bete pasa zituen eta bi itsasoan bueltaka, 10 urte gehi 10 urte gerran, guztira Ulisesek 20 urte pasa zituen etxetik kanpo.

Bitartean Penelope, emazte leiala etxean zegoen ehundu eta ehundu.

Greziako emakumeen egoera ez da batere erakargarria. 13/15 urterekin 30 baino zituzten gizonekin ezkondu behar ziren, ezkontza aitak erabakitzen zuen eta horren ondoren espero zen etxean, hobeto esan ginozeo deitzen den etxeko zatian, geratzea ehuntzen, etxea gobernatzen, umeak hazi baino ez hezi horretarako bururik ez eta, eta sexu kontutan oso ondo ez pasatzea. %10 gutxi gorabehera erditzean hiltzen ziren, eta bizirik irauten zutenak alargunduz gero berriro ezkondu behar ziren, ahal batzen zenduaren senide baterekin. Ez zuten inolako eskubiderik, ezin zuten ezta bere iritzia eman ume jaio berriak etxerako egin edo kalean utzi, hori aitak erabakitzen zuen.

Eta hora hemen gure Penelope, emakume gaztea, seme ttikiarekin eta bizi-alarguna ehundu eta ehundu. Gizona faltan, etxea ezik haren ondareak gobernatzea behartua, eta, batzuk diote, Laertes, Ulisesen aita eta erregeordea hura kanpoan egon bitartean, aholkatzera (Laertes nahiko zaharra zen eta erabakiak ez ziren beti onenak).

20 urtez Penelope bere buruaren jabe izan zen, emakume autonomoa aginduko zion gizonik gabe, senarrarik ez, semea txikiegia zen, aitaberra zaharregia eta kanpotarrak, kanpotarrak!

Baino historia hau ondo bukatzen omen da, 20 urte ondoren nor azalduko eta? Ulises! Jaun eta jabe harroxkoa!

Ez dago zalantzarik Ulises itzuli zen gauan Penelopek negar ezin zuela. Homerok dio senar zangarraren itzuleraren pozez, ni ez nago ziur, ez ote zuen negar egin galdutako autonomiaren miraz?

viernes, 23 de enero de 2026

Pontificar de lo que no se sabe ¿Es fraude?


 

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando aún no existía la arqueología se vivió un verdadero boom de excavaciones, sobre todo a partir de descubrimientos como Troya (Schliemann), Tutankamón (Carter), Cnosos (Evans), Karkemish (Smith) etc, además la historia del primero dejaba claro que no hacía falta tener mayores conocimientos arqueológicos ni históricos.

Europa se llenó de gentes que se dedicaron a horadar, agujerear, escarbar, cavar, hurgar, raspar… el suelo de cualquier lugar en cuyo nombre aparecieran las palabras hada, bruja, ogro, troll o cualquier otro ente mitológico y, en España, moro. Gente, que ya hemos dicho,  tenía poco conocimiento ( y  a veces ninguno) sobre el tema y  muchas veces tampoco respeto por lo que estaban haciendo; el sueño de muchos era pasar a la historia por haber descubierto algún tesoro con mucho oro y piedras preciosas como el Tesoro de Príamo (Troya), los vasos de Vicarello o los objetos de plata de Hildesheim,  por ejemplo; incluso existía el “modelo tasquero”, es decir el que se sentaba a la fresca en la tasca del lugar mientras los lugareños horadaban, agujereaban, escarbaban, escardaban… en busca de cacharros que después de un examen más o menos exhaustivo eran comprados por el “director de la excavación”.

Como sabe cualquier admirador de Agathe Christie, en esa época en que los museos eran un invento reciente y los países no tenían leyes de protección del patrimonio a los objetos encontrados se les aplicaba la ancestral ley del “rex nulluis” y por tanto era del que lo encontraba que podía quedárselo, venderlo o regalárselo a su amorcito.

La Bastida (Totana, Murcia) es uno los yacimientos más importantes de Europa. Es una ciudad de la cultura argárica (Edad de Bronce, entre 3300 y 1200 a C.) de unas 4 hectáreas de extensión, y se la considera importante para estudiar una de las primeras culturas clasistas. Fue excavada por primera vez en 1869 por un ingeniero de caminos y 18 obreros durante tres días, suficiente para escribir una ponencia con una descripción de los principales hallazgos que se presentó en un congreso en Copenhague, lo que despertó el interés de algunos excavadores (me niego a llamarles arqueólogos).

 

En la campaña de 1886 se hicieron famosos dos totaneros, Bernardo Marín Díaz a) El Rosao y Francisco Serrano Cutillas a) El Corro, por su buen ojo/buena suerte encontrando cacharrería argárica de buena factura y casi siempre intacta. Este par de individuos vendían/ eran gratificados por el director de la excavación que una vez autentificados los hallazgos (por él mismo) los volvía a vender a museos y coleccionistas particulares. La cacharrería encontrada fue comprada y expuesta en el Louvre, el British Museum, el arqueológico de Berlín etc. Un buen día se presentaron con una especie de botijo panzudo y con el cuello largo (para los más ancianos/as una botella modelo Calisay) que dejó desconcertado al director, no es que el modelo le fuera desconocido pero ¿Eso y Aquí? ¡Imposible! El Corro y El Rosao se defendieron ante tal duda y para demostrar la verdad de su hallazgo mostraron más objetos “que no debían estar allí” pero estaban. Algún artículo se escribió intentando demostrar que sí era posible que Eso estuviera Aquí hasta que alguien se dio cuenta de dos detallitos de nada:

1-     1- Si bien El Corro y El Rosau habían encontrado algún idolillo de piedra, de mala calidad dicho sea de paso, su “especialidad” era la cacharrería de cerámica.

2-     2- El Corro y El Rosao, en su vida civil eran… ALFAREROS!!!

Evidentemente se avisó a museos de estas sospechas y la mayoría de ellos retiraron sus objetos excepto el Britsh que a día de hoy los sigue exhibiendo, asegurando y aseverando que sus expertos los han analizado y estudiado y que son ¡Auténticos!

En 1920, el arqueólogo Juan Cuadrado se entrevistó con El Corro y no es que éste diera muchos detalles pero reconoció que empezaron su carrera como “saqueadores” pero después decidieron lo más fácil para encontrar piezas era fabricarlas. Las hacían en sus talleres, después las cubrían con tela empapada en agua de mar durante varios días, posteriormente las enterraban varias semanas en boñiga de caballo y por último unos días bajo la arena de la playa y ¡Hala! A encontrarlas. El principio del fin llegó cuando consiguieron que el cura del pueblo les regalara/prestara/cediera un libro con fotos de cacharros viejos que ellos imitaron tan bien como siempre, el problema es que ni El Corro ni el Rosao sabían leer y no se dieron cuenta que el libro era un tomo de “La Ilustración Española y Americana” y se habían dedicado a fabricar ¡Cerámica Inca!

A este punto hay quien habla de un tercer personaje, Francisco Cayuela, de profesión, señorito, quien habría sido la cabeza pensante y cuando éste lo dejo los alfareros acostumbrados a vender sus piezas a más de 5 pesetas cada una (un sueldo diario normalito eran 3 pesetas y el de un jornalero del campo 1,5) decidieron seguir solos con el negocio y fue su fin.

Y aquí comienza una serie de preguntas:

¿Eran El Corro y El Rosau un par de vivales que se aprovecharon de los sabihondos con ínfulas urbanitas?, ¿Eran un par de cuitados de los que aprovechó el señorito?, En el primer caso son culpables de fraude, sin duda ¿Y en el segundo?, ¿Fue el suyo un fraude científico o eso sólo lo pueden hacer los sabios?, ¿Y qué pasa con los autentificadores?, ¿Autentificar sin dominar el tema es fraude?

Y la pregunta más importante de todas: ¿Es este artículo un fraude?

 

                                                La causa del fin de El Corro y El Rosau
 

 

martes, 20 de enero de 2026

Paradigma histórico

 
 

Yo diría que los grandes paradigmas de la historia son los cronicones y el materialismo histórico.

En el año 401 a.C. Ciro el joven decidió atacar a su hermano Artajerjes II, rey de Persia; le acompañaban unos 12 mil griegos y algunos mercenarios asiáticos. La campaña no fue bien y muerto Ciro, los griegos debieron recorrer unos 1500 kilómetros por “tierra hostil” para volver. Uno de ellos escribió una crónica titulada la “Anabasis de Ciro”, hoy día esta crónica, subtitulada “La retirada de los 10 mil” está considerado el primer libro de historia y su autor, Jenofonte, el Padre de la Historia.

Durante cientos de años ese fue el modelo a seguir, la historia era sólo la acumulación de hechos extraordinarios, mayormente guerras, realizados por personas extraordinarias, mayormente varones y unas poquitas mujeres. Había que aprenderse eso de: “a Sancho García le sucedió Sancho el Mayor, a quien sucedió García el de Nájera, a quien sucedió Sancho el de Peñalén…” y así sucesivamente.

En siglo XVIII, el de las luces, cuando todo quería ser ciencia, Kant (sí, ese señor supersabio al que en su pueblo usaban para poner los relojes en hora) dijo que la historia y la geografía nunca serían ciencias dado que “no hay dos acontecimientos históricos iguales ni dos montañas iguales” por lo no se podían inferir leyes generales que son la base de la ciencia, y se quedó tan campante y la historia siguió siendo una sucesión de…

Los chicos de la revolución francesa tan racionales ellos (sí, esos que decretaron que la Tierra tarde 10 horas de 100 minutos de 100 segundos en dar una vuelta sobre su eje) cogieron esta especie de longaniza continua que es la historia y la convirtieron en una ristra de salchichas haciendo nuditos donde mejor les pareció (antigua, media, moderna, contemporánea) pero la historia siguió siendo una sucesión de…

En 1867 Marx publicó el primer tomo de “Das Kapital”. Si le echáis un vistazo os daréis cuenta de que en realidad en un tomo de historia sólo que ahora no son seres extraordinarios con hechos extraordinarios sino que somos todos los que la hacemos. Expone que todos y cada uno de los momentos desde la aparición del ser humano hasta hoy en realidad es la suma de tres capas, la infraestructura económica, que es la decisoria, la estructura socio-política y la superestructura ideológica. Cada cambio de infraestructura hace que todo lo demás cambie lo que supuso un cambio en los nudos de la ristra de salchichas (esclavismo, feudalismo, capitalismo). Esto es  “grosso, muy grosso, modo" se conoce como materialismo histórico.

Allá en el neolítico, siempre según Marx, las humanos nos dividimos en dos grandes grupos, los poseedores y los desposeídos y comenzó la lucha de clases, los desposeídos por mejorar y los poseedores para que nadie cambie, que es lo que hace que la historia cambie y avance. Don Carlos era un optimista que pensaba que siempre ganan los desposeídos.

Todo esto también dio pie para que un gran escritor comunista, Berthold Brecht, escribiera el poema de comienzo de este artículo: “Preguntas de un obrero ante un libro de historia". 

Bibliografía

Harnecker, Marta: "Los conceptos elementales del materialismo histórico". Ed. Siglo XXI. Madrid 1975.


 

Javier Ciga margolaria

  1877ean Iruñean jaioa eta hiri berean zendua 1960ean. Iruñeko “Escuela de Artes y Oficios”en egin zituen bere lehen ikasketak. Hiru ur...